Exposición del 14 al 27 febrero
Inauguración | Sábado 14 de febrero 19:00
Conocí a Javier Pamplona Lleó en 1969; desde entonces, siempre le he visto pintar y sé de buenea tinta por otras personas, que pinta desde niño, desde muy temprano, y su obra ha recorrido con libertad buena parte de los lenguajes del arte contemporáneo.
Aunque es un pintor moderno, atento a la abstracción, la neofiguración, el cubismo y ciertos ecos de surrealismo —ese territorio donde asoman los sueños—, hay algo constante en su pintura: la luz. Pintor valenciano, nacido en 1943, su obra está atravesada por una mediterraneidad que se cuela incluso en los temas más tensos, en la manera de usar el color, en la respiración de las escenas.

A finales de la dictadura y en los primeros años de la transición, esa mirada incorpora de forma más visible una dimensión social. No como etapa cerrada ni como discurso único, sino como una pulsión que aparece y se retira. Surgen entonces las chabolas, los cuerpos sujetos con alambre de espino, imágenes que dialogan con su tiempo mientras conviven con otros motivos.

Esa convivencia ha sido siempre una constante. Paisajes, bodegones, naturalezas muertas —bodegones muy particulares, curiosos, distintos— comparten espacio con escenas más tensas. En los años noventa, los temas aparentemente más amables ganan presencia, sin borrar nunca del todo la inquietud que atraviesa su pintura.
Ahora llega a Amal con obra reciente, nuevamente centrada en lo social: grupos humanos que se reúnen, que avanzan juntos, escenas que recuerdan a manifestaciones, cuerpos que dicen algo incluso cuando guardan silencio.

Javier Pamplona Lleó, un pintor importante de la generación de los sesenta, con una obra luminosa y mediterránea, a la vez cosmopolita y comprometida con su tiempo…
…y además es mi padre, una buena ocasión para acercarse a su pintura.
Fco Javier Pamplona Martín
Miembro de Amal Alto Tiétar

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