Exposición del 30 de enero al 13 febrero
Charla | Inauguración | Viernes 30 de enero 19:00

Ricardo Huerta, Asociación de Amistad Hispano-Soviética

Alberto Cruz, politólogo y escritor

La batalla de Stalingrado marcó un antes y un después en la historia del siglo XX. Entre 1942 y 1943, el Ejército Rojo y el pueblo soviético infligieron la primera gran derrota estratégica al nazismo, iniciando un proceso irreversible que conduciría a su derrota definitiva. Stalingrado no fue solo una batalla militar: fue un acto de resistencia popular, de sacrificio colectivo y de defensa frente a la barbarie fascista.

Frente a los relatos interesados que atribuyen la liberación de Europa casi en exclusiva a Estados Unidos, la historia es clara y documentada: fue la Unión Soviética quien cargó con el peso principal de la guerra contra Hitler, pagando un precio humano sin precedentes. Sin Stalingrado, no habría habido desembarco de Normandía ni derrota del Tercer Reich. Recordar Stalingrado es, hoy más que nunca, un ejercicio de memoria histórica y de combate ideológico contra la manipulación del pasado.

Con motivo de esta efeméride, se inaugura la exposición “Stalingrado: el principio del fin del nazismo”, acompañada de una charla-debate para contextualizar su significado histórico, político y actual.

La charla y el debate contarán con la participación de:

  • Ricardo Huerta, representante de la Asociación de Amistad Hispano-Soviética, que abordará el papel decisivo de la URSS en la derrota del nazismo y la importancia de preservar la memoria antifascista.
  • Alberto Cruz, politólogo y escritor, que analizará Stalingrado como punto de inflexión geopolítico y su impacto en la configuración del mundo contemporáneo.
    AMAL Alto Tiétar, Asociación Cultural Hipatia, Plataforma de Madrid contra la OTAN y las Bases, Asociación de Amistad Hispano-Soviética y Unión Proletaria.

Reivindicar Stalingrado es reivindicar el antifascismo, la verdad histórica y la lucha de los pueblos frente al imperialismo y la guerra. En un contexto de blanqueamiento del nazismo, de ofensiva militarista y de reescritura interesada del pasado, recordar quién derrotó al fascismo no es una cuestión académica: es una posición política.

Stalingrado sigue siendo un símbolo de resistencia, de dignidad y de victoria popular. Hoy, como ayer, la memoria también es un campo de batalla.


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